De coupé a spider en tan solo 14 segundos gracias al techo rígido retráctil. Unas prestaciones impresionantes, con un motor V8 que acelera de 0 a 100 km/h en tan solo 3,6 s, además de un menor consumo y una mayor autonomía. El guiño al famoso guardabarros de «pontón» del 250 Testa Rossa en el frontal convierte al Ferrari California T en un icono desde el primer momento.